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Villa blanca de la costa verde, Villa del Llobu del arca

Villa blanca de la costa verde, Villa del Llobu del arca

«Aquí yacen Carmen y Severo Ochoa. Unidos toda una vida por el amor. Ahora eternamente vinculados por la muerte.»

Existe un lugar donde cielo y mar se unen para dar descanso a las almas. Donde las montañas vigilan el devenir de los hombres. Donde el graznido de las gaviotas en vuelo es el único vestigio que nos recuerda que ese mundo es real.

Existe un lugar de dolorosa belleza y solemnidad. Remanso de paz para los vivos. Lecho de mármol para los que se fueron.

La eternidad sabe a sal y montaña. A infinito y libertad.

Hay un cementerio en la frontera del mundo, donde descansan marineros sin nombre. Donde reposan escritores, indianos y hasta un ilustre médico y nobel. Un lugar de panteones de mármol y tumbas de piedra.

Junto al mar, en el acantilado. Con su faro vigía, su ermita y su pinar.

Cementerio de Luarca, Amaury Cabrera Photographer

Que no te intimiden sus tumbas o su mausoleo circular. Que no tiemble tu espíritu al ver sus epitafios y palabras de adiós. No es lugar de espanto ni de pesadillas, sino paraíso de calma, sosiego y olor a mar. Camina entre sus pinos, al pie de la Atalaya, y recuerda a los que duermen y descansan en paz.

Luarca, ciudad ballenera, cuántas leyendas a la luz de la lumbre. Cuántos silencios y susurros quedos en noches de tormenta.

Luarca, que calmas la sed y aligeras mi alma. Méceme entre historias de piratas y lobos, de besos y traiciones.


Villa de leyendas de amor y pasión

Cuéntame cómo arribó a tus costas una pequeña flota de piratas berberiscos. Cambaral los guiaba, el más cruel y temido de todos. Saqueando a diestro y siniestro y sembrando el terror en el mar.

El dueño de la villa lo persiguió sin descanso hasta hacerlo prisionero. Y, cargado de cadenas y con las heridas aún sangrantes, lo condujeron a la fortaleza de La Atalaya, en cuyas mazmorras lo encerraron hasta que se cumpliese su destino.

Pero el amor es capaz de iluminar hasta la más oscura prisión y avivar el corazón más maltrecho. Y fue verdadero amor lo que surgió en secreto entre el temible corsario y la dulce hija del señor de Luarca.

Dime, tú, a la que llaman Villa blanca de la costa verde; dime, tú, fiel guardiana de su deseo; dime, cuántos secretos susurraron bajo tu Atalaya. Cuéntame cómo escaparon juntos hacia el barco de Cambaral, en un desesperado intento de poner alas a su amor.

Pero no me cuentes el dolor de ese padre traicionado. No me hables de la locura que se adueñó de su cuerpo. De la ira que dominó su brazo para empuñar la espada que, ávida de sangre y venganza, cortó sin piedad las cabezas de los amantes de Luarca.

Cuéntame en su lugar ese último beso que unió sus labios, de cómo dio nombre al puente sobre el que ahora paseo. Háblame de esa última mirada que vivieron, de esa eternidad que ahora comparten unidos, bajo las aguas de este frío y bravo mar que baña tus costas.


Dicen los lugareños que un misterio rodea tu nombre. Una leyenda que recorre tus callejuelas o caleyas. Y cuentan, a quienes quieran escuchar, cómo arribó a tu puerto un barco con una hermosa arca. Un mágico cofre que un misterioso extraño dejó. Un encargo divino para que la cuidasen y protegiesen de todo mal.

Esa misma noche en que llegó el arca, unos aullidos rompieron el silencio de la tranquila Villa. Alarmados, los luarqueses salieron de sus casas con temor. Allí seguía la hermosa reliquia, con una manada de lobos postrada ante ella. Con el lobo más enorme jamás visto venerando ante todos el sagrado altar. Llobu de la Villa. Guardián de tus bosques. Llobu del arca.

Luarca. Villa blanca de la costa verde.
Lluarca. Villa del llobu del arca.

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Periodismo entre la Guerra y la Muerte en Siria

Periodismo entre la Guerra y la Muerte en Siria

Sigo en Google+ varios medios de comunicación online, entre ellos el Mundo.es. Cuando reviso el timeline leo la noticia de un miliciano sirio, muerto en combate. No me gusta repertir noticias, pero sí pensar y reflexionar sobre lo que las noticias son.

Parece que el periodista Goran Tomasevic se ha especializado en cubrir la Guerra en Siria, según comenta Ángel Casaña en su artículo.

En la secuencia fotográfica se observa cómo alguien que espera el momento oportuno para disparar es alcanzado por una bala que pone fin a su vida: en vivo y en directo!

Una segunda lectura, es la cada vez más arriesgada profesión de fotorreportero o periodista. Una bala rebotada bien podría haber acabado con Goran Tomasevic, como ya ha sucedido otras veces en las guerras que cubren agentes de los medios de comunicación.

No es un trabajo peligroso: es horrible vivir con la muerte tan cerca! Pero alguien debe contar lo que pasa de verdad en el «manual de desinformación» en que se han convertido las guerras modernas.

Una tercera lectura

Justo hace unos días en Televisión Española comentaron la noticia de los millones de dólares que dejan las guerras de verdad como ganancia, sólo en su arista ocio.

Muchos soldados asisten a la guerra con videocámaras adjuntas a sus cascos. Luego venden esos vídeos a páginas como Funker530, para «disfrute» de los millones de internautas que observan cómo es una guerra por dentro, sin vivirla. Y si esto no es alucinante, escalofriante, ya no sé qué puede serlo!

Volviendo a las fotos del soldado que muere frente al objetivo en Siria, y para aquellos que se preocupan por la fotografía, decir que el valor de una foto, además de su gusto estético o no siendo este subjetivo, es sobretodo el valor del hecho que la lente recoge, el valor documental y único que hacen una foto importante.

En este caso, está claro que nadie más iba a estar en el lugar en el que el soldado sirio muere, de ahí su importancia para documentar un bando, en el que estaba Goran Tomasevic.

Otros detalles técnicos de cómo se pudo haber configurado la cámara para la acción
Siendo una guerra con pocas opciones de reposición de baterías, tarjetas, etc, quizás tomar fotos en Jpg es lo más lógico, más que suficiente para Internet y Edición impresa de periódicos, además de que por su poco peso bien se pueden enviar vía Wifi o por Satélite a las Redacciones.

Teleobjetivo, para alcanzar grandes distancias sin comprometer la vida, ajustado en 50 ó 75 mm para encuadrar a los soldados en la escena, disparos en ráfagas para no perder detalles de la acción, ISO 125 a la luz del día, ó 320 para zonas de sombra y malas condiciones de luz diurnas, y además aumentar la velocidad de disparos, imprescindible para continuar la secuencia desde que el soldado sirio recibe el disparo.