Facebook va perdiendo la cara

Facebook va perdiendo la cara

Más que la cara, Facebook va perdiendo protagonismo no sólo en Bolsa sino también en la gente de a pie, esas que son amigos de verdad y te los cruzas en la calle, charlas y tomas unas cervezas. De acuerdo, las fakes news tienen culpa.

En la conversación si sale el tema de redes sociales la mayoría opina que Facebook lo usa menos, sin añadir que los jóvenes, sus hijos,  o no están y nunca estuvieron por ser menores de edad, o se van a otras redes. Al final, como todo parece indicar, ¿quién se ha cargado a Facebook?

De acuerdo, las fakes news tienen culpa, pero también los propios usuarios por convertir la Red en un gallinero, un granero de paja sin cosas que mereciesen la pena ser vistas, o aprendidas. Sí, los usuarios mismos que se fueron alejando de la amistad que les unía a otros para intentar vender a esos y a muchos. Si estás en un lugar para charlar y pasarlo bien, lo último que quieres es que ese amigo te venda algo. Una vez pasa, pero años haciendo lo mismo, todos aquellos que pudieron, cansa, aburre y desvirtúa al menos la razón de ser de Facebook, encontrar amigos y tenerlos cerca. Por supuesto, Mark se ha pasado de la raya vendiendo el alma.

Por supuesto, Mark se ha pasado de la raya vendiendo el alma. Y claro que tenía todo el derecho del mundo en monetizar su plataforma, faltaría más. Pero como digo arriba, ¿cómo vendes algo a alguien que espera estar en un sitio que a priori no es para comprar? Supongo también que la gente se ha cansado de ser conejillos del mercado, según usas la Red así te vendemos.

Por otro lado, soy un súper fan del contenido web de calidad. Y siempre me ha parecido mal poner puertas al campo, o crear un coto cerrado dentro de la Red. Si era privado porque la gente hablaba y se relacionaba dentro, dejó de serlo cuando las empresas se metieron por el medio, y escuchaban todo lo que hacías. La consecuencia son varias. Los grandes contenidos se pierden en un timeline infinito, publicar cosas parecidas en varias redes sin dudas triplica el trabajo, y los contenidos no estarán disponibles a otros fuera de la red.

Crear una red interna dónde para enterarte de algo o buscar información no hay otra manera de hacerlo que entrar dentro, va contra la lógica de Internet de acceso libre a la información, y va en contra del posicionamiento SEO de los contenidos de las empresas y hasta de las propias Marcas. De hecho, Google no indexa lo que esté en un coto cerrado. Claro que además hay guerras comerciales entre los grandes y unos impiden cosas al otro y viceversa, pero pretender crear un Internet aparte, cerrado, exclusivo, y con conejillos de indias a disposición de las Marcas y los Gobiernos, es mucho desear. Y la gente, con sentido de esto o no, cada vez usan menos Facebook. Sí, sé que también nos estudian por otros lados, y lo sabemos, por ejemplo con el remarketing, “esa zapatilla que te persigue por todo internet” sólo cuando preguntaste online un día que no diste importancia, sobre el color de los zapatos del aquel famoso.

Cuando los mensajes de las empresas invadieron los timelines de los usuarios y era demasiado, Facebook inventó las páginas de empresas para, supuestamente, condensar allí los contenidos empresariales. Error. Decir “Me gusta” a una página de empresa es absurdo, excepto que sea súper fan, y realmente me estuviese planteando comprar algo. Siempre pienso esto: ¿a cuántas páginas de empresas has dicho me gusta? ¿a cuántas has visitado de propio para enterarte de cosas, o comprar?

En fin, por todo esto, yo creo que lo único fiel a uno mismo y que sea representativo de quién eres, marca, empresa, o persona, es tu página web. Y sí, las redes sociales son buenas y muy interesantes mientras mantengan su razón de ser.

Como yo mismo he cometido errores en Facebook y veo como está la Red, he publicado este texto a mis amigos que replico en este post, con la esperanza de recomenzar en Facebook y hacer que muchos seguidores se pasen a las redes que les interesen según el tipo de contenidos que publico.

Qué hacer con la Tecnología de Hoy

Qué hacer con la Tecnología de Hoy

Hace un tiempo ya que vengo experimentado cierta saturación de Redes Sociales, lo que, consciente o inconscientemente, hace que entre en períodos acotados de tiempo para interactuar. O lo que es lo mismo, me concentro en el trabajo, o me dedico a crear los contenidos que me gustan y en los que creo sin esperar por supuesto a un like, ni emojis, ni premio social traducido en Red.

Pero eso puedo hacerlo porque tuve una vida anterior ajena, por supuesto, de todo artefacto tecnológico.

Sin embargo, una cosa no quita a la otra. Producir contenidos y «notar» que la gente reaccione con espontaneidad en las Redes Sociales, naturalmente es la traducción digital de los aplausos en salas de teatro, la conversión digital de las caras de intriga y reconocimiento en los museos ante las obras de arte, o una expo fotográfica.

De alguna manera los niños de hoy, los adolescentes de hoy, no podrán sentir o comprender la importancia del reconocimiento en vivo y en directo ante lo que les guste. Para ellos, un emoji sería suficiente. Y aquí está el problema.

Algunos fundadores de las mejores tecnologías de hoy como Google, Facebook, Instagram y otras, se han unido en una plataforma que intenta combatir justo lo que ellos crearon.

Entre otras cosas advierten del peligro de una generación sombi, en palabras mías, que viene a decir justo aquello: «Los niños de hoy, incluyendo a mi hija, han perdido el norte en cuánto a reconocimiento social he interacción real con sus semejantes».

Y esto da para pensar y hablar largo y tendido.

 

Facebook: cuando a todo dices Me Gusta

Facebook: cuando a todo dices Me Gusta

Uso la principal red del mundo, como todos. Pero cada vez más, prescindo de las interacciones «Me gusta» a las que parece que estamos condenados al usar Facebook, como algunos. La idea de conectar gentes a distancia es genial, y en mi caso me ha permitido conocer la vida, casi vivirla diría, de mis amigos que hace más de 20 años no veía, ni sabía qué pasaba con ellos. Eso es lo que más valoro.

Pero, ¿qué pasa cuando a todo dices «Me gusta»?

Eso fue lo que hizo un señor llamado Matthew Honan, reportero de Wired, una de las principales revistas online de tecnología del mundo anglosajón.

Conozco la noticia porque alguien lo compartió en mi timeline de Twitter. Sigo la pista, y el artículo en español lo firma pijamassurf.com, interpretado del original en Wired.

Todos sabemos, o deberíamos, que Internet, y por tanto Facebook, está plagado de robots y algoritmos que intenta sacar conclusiones de nosotros, lo que hacemos, y lo que decimos. Es más, intentan predecir lo que haremos basados en nuestros gustos. Esta información es vital para las campañas políticas y de publicidad. Además, es la información que extrae Facebook para vender a las empresas, envuelta en una especie de eficiencia publicitaria, «ya que sé quiénes son tus clientes y lo que quieren, soy el mejor medio publicitario».

Y así es.

Honan, durante 2 días, 48 horas, dijo a todo lo que aparecía en su muro «Me gusta». En breve, todo su muro se convirtió en un folletín publicitario de Marcas y productos, lo que viene a decir que el sencillo click «Me gusta» es un voto directo a la Marca, y una forma de advertirle que te interesaría comprar sus productos, o sea, Facebook decide. Los algoritmos de Facebook potencian eso con el resto de los datos de navegación cada vez que inicias sección en el navegador, vayas por donde vayas, aunque estés fuera de Facebook. La sensación de vigilancia es total.

Sabemos que nos vigilan porque el resultado es visible: «toneladas de anuncios publicitarios según lo que hemos hecho en Internet». Pero, ¿y los gobiernos? Nos vigilan, claro, nuestros gustos y opiniones al decir «Me gusta», peros sus anuncios aparecen en períodos electorales, de momento.

La editorialización de la Red

¿Qué significa «editorializar»? Piensa en un periódico cualquiera. Toda la información que el periódico publica está editorializada por alguien decide qué publicar o no. Es lógico, si pensamos en las miles de noticias que existen por día, y en el espacio finito para publicar.

El problema viene cuando ese «alguien» decide que casi todo son noticias de derechas, de izquierdas, de deporte, amarillas, moda, etc. O, faltando a la realidad objetiva periodística decide que lo más relevante del día afecta a sus intereses y no lo publica, o lo enmascara, o lo simplifica. Esto se llama «censura» o «sesgo».

Con el experimento de Honas queda demostrado que Facebook editorializa tu muro según tus gustos de una forma automática, como un robot. Es decir, tú mismo «editorializas» lo que te interesa ver, conocer, aprender, o comprar. El problema que veo de que un robot haga este trabajo es que de alguna manera tu muro se vuelve endogámico, aburrido, sin aire fresco.

Por ejemplo, si a todo lo que aparezca del planeta Marte digo «Me gusta», en mi muro prevalecerá dicha información, haciendo, sin que quiera de verdad, alejarme del planeta Tierra. Ahora, traslada esta idea a cualquier signo político, Marca, o Producto. Lo que pienso es que decir «Me gusta», tal como está planteado el sistema, coarta la Libertad de conocimiento y aprendizaje, y hasta de opiniones de todo signo.

Como digo, lo que debería ser una interacción humana natural, con sus matices, libre, lo decide un robot. Por eso además, estoy en contra de muchos de decir a todas las páginas que te invitan «Me gusta». En primer lugar, porque no todo me gusta, y porque no tiene sentido acumular páginas que jamás volveré a entrar si no me interesa de verdad.

Encima, todo eso sirve como vemos, para que se enrarezca aún más tu muro y la sobresaturada página de Facebook, y para que otros (con los que no comulgas) se aprovechen de tu noble hacer.

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Páginas de Empresas en Facebook

Páginas de Empresas en Facebook

Tienes página de empresa en Facebook. ¿Utilizas tu «página de empresa», visitas aquellas páginas que un día dijiste «me gusta»?

Cuando llegué a Facebook, por motivos obvios de cercanía a los míos, ya que estaban desperdigados por el mundo, no podía imaginar que la Red mutaría hacia un ecosistema de empresas y negocios buscando «followers» como locos, aún a sabiendas, muchas de ellas, de hacer trampas.

Muchos olvidan que Facebook nació para hacer amigos, no para comprar, a pesar de que la Compañía ha hecho ingentes esfuerzos para captar empresas que compren publicidad, y que los usuarios (clientes) terminen comprando productos o como mínimo uniéndose a una página de empresa con el famoso «me gusta».

Ejemplos de empresas que han renunciado a la publicidad en Facebook hay varios. Uno de los más sonados el caso de GM justo antes de que Facebook saliese a bolsa.

Pero -te pregunto como usuario- ¿a cuántos «me gustas» das en la semana? ¿Cuándo vuelves sobre tus pasos para visitar esa página a la que dijiste «me gusta»? ¿Has comprado alguna vez en esa empresa que hiciste click «me gusta»? ¿Qué sentido tiene pues tener una colección de páginas a las que un día dijiste «Me gusta»?

Diría que el 80 % no vuelve a visitar la página en un año o más. Y de esa increíble masa de gente muchos menos compran en la empresa. ¿Por qué?

Reconozco que como consumidor no soy un patrón a medir porque compro poco y entiendo todo aquello que me quieren vender y no necesito, la forma, y los recursos que emplean las empresas para ello. ¿Pero, el resto de la gente compra en empresas a la que dicen «me gusta»?

Hay algo claro en Marketing y es la teoría del embudo. Si hay mucha gente en el supermercado, habrá una fila, y de esa fila alguien comprará. Eso deben pensar los que compran bases de datos con Fans para sus páginas. O los que se crean perfiles falsos para hacer como que alguien interactúa con dicha página de empresa.

Parece absurdo comprar gente que no han mostrado el más mínimo interés por mi empresa. Y más absurdo si cabe que después de tenerlos no alimentes sus expectativas en modo de información entretenida y útil, que a día de hoy es la principal energía de Internet. Pero sabemos, por esa naturaleza humana que nos sobreviene, que si alguien pasa por un sitio y ve mucha gente, una de las primeras respuestas es: «será por algo» Y allá va el apresurado click: «Me gusta».

Una gran empresa con grandes recursos quizás pueda permitirse esto, pero ¿una pequeña empresa, una Pyme, un Autónomo puede darse el lujo de comprar fans como caramelos, y no hacer nada en su página, o hacerlo mal? ¿Puede darse el lujo de comprar perfiles falsos engañando a sus clientes haciendo ver que un producto es bueno? ¿Esto no sería también publicidad falsa y punible como suele suceder con los anuncios de televisión cuando no son objetivos, creíbles, o incumplen la promesa de venta?

¡Atentos! Por ejemplo. Google ha tomado medida con los sitios web que no hablaban de verdad de lo que ofrecían, de los que engañaban al buscador para posicionar blogs, de los que hacían SEO negro. Google ha mejorado su algoritmo de búsqueda y ha creado software que filtra el mal contenido y los malos sitios web.

Es probable que pronto veamos soluciones semejantes en Facebook o Twitter, ya que pasa más de lo mismo. ¿No sería lógico desconfiar de aquel tuitero que sigue a miles de personas y un día te sigue con el objetivo oculto de que le sigas tú? ¿De verdad estará atento y receptivo a lo que tú como persona o empresa puedas aportar?

Puedes decir «Me gusta» a una página porque realmente lo vale, es entretenida, espectacular, te llena, te dice algo. Pero hacerlo como si fuésemos robots no merece la pena.