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Documentar obras de Arte en Museos ¿hobby o necesidad? | Museo de Zaragoza

20 años después de renacer en la Ciudad del Ebro, el Museo de Zaragoza después de su última remodelación y adecuación de exteriores, sigue siendo un edificio espectacular con la historia más romana posible desde sus inicios, hasta culminar con obras de Goya en las últimas salas de la visita, pendiente.

Es sorprendente, al menos a mí me lo parece, que no es lo mismo apreciar las obras en situ con sus espacios, luces, silencio, que apreciar las fotos luego en el estudio cuando estoy revelando.

Diría que la apreciación general de la obra y la Historia se logra cuando estás revelando las fotos, o aprecias la foto final.

Existe una especie de ciclo que pasa por la atmósfera del museo que sin dudas te envuelve, hasta la toma de consciencia una vez ya en el estudio de la obra, sus detalles, sus colores, su importancia, su historia amplificada con más información de la propia web del museo, o con información extensiva en la Wikipedia.

Luego vuelves a la foto, y te dices: ¡madre mía! ¡Cuánto simbolismo otorgamos a los objetos que son historia!

Lo más lógico es suponer que la historia la empaquetamos en los museos como un recordatorio bonito sobre quiénes somos y de dónde venimos, para no cometer los mismos errores, sin embargo, muchas veces la historia no es bonita, y desde luego cometemos los mismos errores.

A continuación, alguna información de las obras partiendo del mismo museo, completada con preguntas que me fui haciendo como quién es Selenio.


Zaragoza fue una ciudad romana en su totalidad, y tiene hasta un auditorio romano. Muchas casas palaciegas de entonces han llegado hasta nuestro días en forma de decoración de suelos y paredes.

VILLA FORTUNATUS
SIGLO IV D.C

Decoración de pavimento romano, Museo de Zaragoza. Foto de amaury Cabrera.

Decoración del pavimento del peristillo sur. Mosaico teselado polícromo. Fijaos en los colores dorado del collar de la señora, y en los pliegues de su túnica. Para lograr esto he tenido que saturar y equilibrar muy bien el balance de blancos ya que los museos suelen usar luces muy cálidas que desvirtúan los colores.

En el corredor Sur se encontraron 12 emplemas que representaban distintos animales, símbolos principales de los meses del año. Se complementan con diversos frutos y signos alusivos.

Los 8 emblemas conservados en el Museo de Zaragoza son:

  1. Mayo. Toro (signo zodiacal) y mijo.
  2. Junio. Tigresa, protectora de las cosechas y haz de varas.
  3. Julio. Cosecha y juego, se consera in situ. (esto implica alguna duda. ¿El Museo de Zaragoza era la VILLA FORTUNATUS de entonces, dónde aún se mantiene en su ubicación original dos de estos emplemas?)
  4. Agosto. León (signo zodiacal) y frambuesas.
  5. Septiembre. Caballo, evocando los juegos y cardo comestible.
  6. Octubre. (perdido).
  7. Noviembre. Oso y Madroño, evocadores de la naturaleza.
  8. Fiestas de diciembre. Ciervo galopando y ara con vela y ramo de olivo.

Caja fuerte Romana encontrada en Turiasu, hoy Tarazona, Museo de Zaragoza. Foto de Amaury Cabrera.
Caja fuerte Romana encontrada en Turiasu, hoy Tarazona, Museo de Zaragoza. Foto de Amaury Cabrera.

Hoy conocemos las cajas fuertes como objetos que guardan cosas de valor. Pues ya los romanos hacían cajas para guardar sus pertenencias más preciosas como ropa y dinero.

Las cajas fuertes de entonces se protegían con placas de bronce y otros metales, se fijaban a los muros de la propia vivienda, se sembraban en columnas y hasta se clavaban al suelo con un clavo central que atravesaba la caja y la fijaba al suelo.

La caja de la foto se encontró en Tarazona, antigua Turiaso, y está adornada con figuras mitológicos relacionadas con el Amor, la Abundancia, el Dios del comercio Mercurio y el Dios menor de la embriaguez Sileno.

En los carteles de documentación de las obras se advierte que las cajas fuertes servían para más cosas que guardar joyas. No es de extrañar que con el Dios Selenio apostado se guardasen bebidas de gran valor, quizás un vino exquisito de la última cosecha, así como también contratos, documentación, u objetos de valor en el comercio, ya que Mercurio también estaría presente.

Decoración de pavimientos, Museo de Zaragoza. Foto de Amaury Cabrera
Decoración de pavimientos, Museo de Zaragoza. Foto de Amaury Cabrera

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